|
A partir de los años treintas la gente
se inclinó hacia un estilo más sencillo y funcional, que fue llamado
Funcionalismo. De ahí se derivó lo que ahora se conoce como el estilo
contemporáneo, que tiene la ventaja de ser un estilo que se
caracteriza por su sencillez. En los años cuarenta, los interiores se
amueblan con estas piezas de muebles.
Las tendencias en decoración a partir
de los años sesenta llevan como principio fundamental, el tener un
espacio al servicio de las necesidades prácticas, cubriendo también
las funcionales y emocionales.
Este es un estilo de una gran limpieza
visual, líneas sencillas y una ausencia casi total de ornamentación.
Se usa la madera natural y materiales como el vidrio y el acero. Se
busca ante todo la comodidad y el diseño es funcional, agradable y
bien fabricado.
El Minimalismo:
El Minimalismo propone un concepto en
el diseño de interiores, cuyas características primordiales son entre
otras, la limpieza absoluta del espacio, pocas piezas de mobiliario,
diseñadas basándose en líneas rectas y sencillas, así como la ausencia
casi total de ornamentación. Todo esto con un criterio eminentemente
funcionalista y bajo la premisa de “primero la función y luego la
forma.”
El Minimalismo, como es conocido en la
actualidad este estilo, utiliza sólo los elementos necesarios para
crear un ambiente reposado y acogedor. Su concepto es sobrio y no
obstante la austeridad y sencillez de los elementos que integran estas
decoraciones, se logran ambiente cálidos y reposados con muy pocos
elementos. Los muebles son sencillos, prácticos, elegantes y sin
ostentaciones y están diseñados para armonizar con cualquier ambiente.
|